
Dibujado por Luxim, hijo de Dan e Ixáela... padre de Noaluz y esposo de Roxia, todos colaboradores para su creación
`PLANO DEL TERRITORIO DE LOS CUATRO COLORES
COPIADO EXACTAMENTE COMO LO DIBUJO LUXIM, EN SUS MUCHOS VIAJES
Si alguna vez te pierdes por estos caminos, recuerda que detrás de cada montaña y de cada río hay una historia que aún está esperando ser contada.
DESCRIPCIÓN DEL PLANO DEL TERRITORIO DE LOS CUATRO COLORES
CREADO POR LUXÍM
Las Montañas Oscuras: El primer título que se observa en lo más alto es el de “Las Montañas Oscuras”, frontera natural e infranqueable que impide el paso por el norte al Territorio de los Cuatro Colores.
Recorren de un lado al otro toda la Extensión del pergamino, desde el mar del este hasta el del oeste. De tal altura son sus cimas que se pierden entre las nubes; incluso alguno dice que traspasan la cúpula de la tierra.
Y de tal anchura que no se le conoce el fin. Y en las primeras estribaciones tras pasar las faldas de la cordillera encarnada, se encuentra el paraje en el que fueron expulsados los Cebukos, extensos prados situados en una meseta semi inclinada que terminan en acantilado con laguna y cascada incluida, y así es nombrado en el plano… El “Altiplano de los cebukos”.
Las Montañas Rojas: Como si se tratara de un retoño de las negras, en su vertiente sur, nacen las montañas rojas. Que es donde habitan los que están mirando este plano. Explica Dan a sus alumnos que antes y sobre ellas había una enorme mole de rocas negras que formaban parte de la cordillera oscura, y fue arrancada por el ser que creó el mundo, para fines que más adelante conoceremos.
Por ello estas cimas no alcanzan tanta altura, pues se formaron por efecto de la violenta extracción de la tierra rojiza que había bajo la mole de piedra, pero también son infranqueables, a no ser que seas un buen escalador.
Esta cordillera está rota en su mitad por el Valle Rojo, que ha sido erosionado por la incesante corriente de un río con idéntico nombre, y a su vera está la Aldea Roja. El valle es solo accesible por un punto situado al este llamado por las gentes de la comarca “el paso de las dos piedras”. Quebrada o puerto de montaña al que le da la sombra del atardecer el famoso pico de Báttux, que solo deja ver su cima cuando las nubes te lo permiten.
Las aguas del lago que están al otro lado, por efecto de la evaporación, las hace ascender en forma de vapores enrojecidos, y las corrientes de aire que predominan las empujan hacia el norte, vertiéndose en forma de copiosas lluvias sobre todo el valle, quedando empapadas las tierras rojas de ambas vertientes de las montañas.
Mágico líquido que forma infinidad de arroyos afluentes que vierten sus aguas en la corriente principal del río Rojo (como ves, aquí a todo se le apellida con dicho color).
Durante su primer tramo, el río transcurre relativamente tranquilo, hasta que se estrecha el valle y se convierte en un torbellino de aguas bravas a su paso por el cañón formado por altas y verticales paredes que cambian de rojo a azulado casi de golpe.
Un poco más abajo, dos saltos de agua, uno detrás de otro, ponen fin al cañón y, por lo tanto, también al valle. Son las Cascadas de la Niebla, y allí están los respiraderos de las minas que atraviesan de un lado al otro la montaña, donde un pueblo entero habita en su interior, horadando el duro granito y las vetas de minerales metálicos; la entrada está situada en la vertiente contraria.
Desde el comienzo del cañón, la corriente fluvial es innavegable, y sus orillas inaccesibles para los seres humanos y para la gran mayoría de animales. Aunque algún padre de los presentes en el granero, cuando aún eran niños, logró llegar al final de la primera catarata y seguir vivos en el intento.
Las Montañas Azules: Justo en el cañón donde se estrellan las aguas del río y se ubican “Las Minas de Metal”, se unen las tres cadenas montañosas.
Aunque las de color negro abrazan a las rojas por el norte en todo su recorrido, durante un tramo no muy extenso se une a la fiesta la cordillera de color azul. Allí nacen con grandiosidad, adosadas a las rojizas y separadas de las negras por la corriente del río en el tramo de las cascadas…
Las Montañas Azules de Granito. Justo donde finaliza el cañón de altas y verticales paredes, entre la penumbra, las tres cordilleras se unen en un abanico de colores, exaltado por un permanente arcoíris multicolor, causado por los rayos de sol que brillan al estrellarse contra los vapores de las cataratas.
Mirando hacia el este, desde la meseta artificial que picaron los mineros en la entrada de sus minas al otro lado del cañón, las montañas azuladas trazan una gruesa línea casi zigzagueante que queda bien visible a los ojos desde esta altura. Y la mayoría de sus picos terminan en aguzadas puntas de aguja y farallones espigados, que forman otra barrera natural e infranqueable.
Las dos planicies… Las montañas oscuras acompañan a las rojas por el norte durante todo su perímetro, casi rozándose en mitad de sus faldas. Y después continúan sin perder altura, hasta que se rompen de repente al llegar a dos acantilados sin fin que delimitan los mares que rodean la península.
Las montañas azules hacen lo propio primero hacia el sur, pero alejándose por el centro conforme avanzan hacia el este, formando casi un círculo más bien ovalado. Se separan, rojiza y azulada, para unirse de nuevo muchas leguas al este, donde vuelven a unirse de nuevo dejando una extensa meseta en el centro que se ve partida en dos mitades y a distinta altura.
Planicies que están separadas por otra barrera natural, en forma de acantilado y con una alzada, que desde la de arriba los hombres que pasan por debajo parecen hormigas. Simplemente le llaman a esta zigzagueante depresión “El Acantilado Rojo”. Con un solo paso, para bajar o subir de una a otra meseta.
Terralta: En esta altiplanicie alta, se encuentra el gran Lago de la Luna, que vierte las aguas a través del Río Alto. Nace en infinidad de fuentes que provienen de arroyos subterráneos, que, a su vez, transportan el agua desde los acuíferos de las montañas negras.
Se unen los manantiales hasta formar el primer tramo de río, no muy largo en su recorrido, pero debido al empinado final de las laderas, se desplaza con ímpetu hasta verse frenado por aguas remansadas. Es el famoso “Lago de la Luna”, que se extiende por casi toda la altiplanicie, dejando extensas praderas y monte bajo entre sus orillas y las faldas de la cordillera roja durante el trecho que corresponde, y un bosque oscuro y nebuloso por el otro lado que se sitúa al este.
El embalse de agua, después de permanecer apacible y tranquilo, vuelve a precipitar de nuevo sus encarnadas aguas a través de La Cascada del Acantilado rojo.
A cuya vera transcurre zigzagueante el empinado camino, que cuesta tanto traspasar. Entre el lago y las montañas oscuras, se extiende el impresionante “Bosque Nublado” (llamado así porque la mayor parte del día se ve impregnado por una espesa neblina que no se sabe de dónde procede).
Masa forestal que nace en las orillas del embalse y se pierde en las alturas de las altas cimas negras. Allí está situado el hogar donde viven sus amigos Los Uros, en “Aldeanueva”.
Y en lo profundo de la espesura arbórea, más hacia el este, aparece “La Cueva de Batuzaím”, hogar de los supervivientes del ataque de una jauría de bestias salvajes, que mataron a Batuzaím Décimo.
“El último guardián conocido del legado de los Zerbas”. Alrededor del lago y en orillas opuestas, se encuentran la Aldea de “Fuenroja” y la Ciudad de “Rialto”. Y a medio camino de las dos, siguiendo la orilla, se ha dibujado destacablemente por su importancia La Posada o “Cabaña del Sol y la Luna”, llamada así porque de día se refleja uno, y algunas noches, la otra. En este lugar, se crio el abuelo Dan.
Bajaterra: El río alto muere en la cascada del acantilado, y renace al fondo de ella convirtiéndose en un nuevo río. Este atraviesa Bajaterra, en forma zigzagueante, formando una infinidad de meandros, media docena para ser exactos. Y en cada isla formada por ellos, se asientan sus correspondientes ciudades. No se complicaron mucho para ponerles nombre.
La más cercana a la altiplanicie se la conoce como Ciudad Primera; Ciudad Segunda, la siguiente; y continúan llamándose… Ciudad Tercera; Ciudad Cuarta; Ciudad Quinta; Y Ciudad Sexta.
Este río, como transcurre por la meseta más hundida, fue nombrado Río Bajo. Tampoco se lucieron mucho quienes le adjudicaron su nombre.
Tras su largo recorrido, más de siete jornadas siguiendo la orilla, desaparece de repente en una enorme cueva, al no poder atravesar el muro natural formado por Las Montañas de Granito Azul.
Otra cordillera inaccesible, franqueable solamente por un estrecho paso entre dos grandiosos e imponentes farallones. El famoso Paso de las Agujas, en el que se vivió un terrible episodio hace algún tiempo, siendo protagonistas algunos aldeanos rojos, junto a otros habitantes de aldeas cercanas.
Llanos Verdes: Al atravesar al otro lado del paso, lo que se puede observar son las llanuras representadas en color verde, que es así como se llama el siguiente territorio.” Llanos Verdes”. Fértiles tierras que son regadas por una infinidad de arroyos y ríos.
El de mayor caudal, dicen, y seguro que es cierto, que es la continuación de Rialto que desaparece en el lado opuesto al estrellarse contra las paredes de granito azul y hundirse en una profunda sima.
A este lado, aparece de nuevo a través de una enorme oquedad en la base de una de las dos agujas de granito del paso, la que está situada más al oeste. Más que renacer, Gorgotea como el agua de una olla caliente. Desde aquí se le conoce como el río de los fresnos.
Simplemente porque en sus orillas abundan este tipo de árboles. Dos asentamientos de importancia se representan en el mapa por estas latitudes. La Ciudad de Tenaria y la Aldea de los Fresnos.
Aunque el resto de las llanuras está plagado por granjas desperdigadas. De este territorio, por el sur no se puede salir porque no existe paso alguno. Una depresión en forma de grieta que se llena con el agua de todos sus afluentes impide el paso. Al igual que las montañas oscuras, este cañón lleno de agua atraviesa la península de un mar a otro, separándola en dos mitades.
Y no solo por el ancho y profundo es inaccesible, sino porque algo o, mejor dicho, alguien... se encarga de que nadie pueda hacerlo.
Al menos hasta aquel día en que lo atravesaron quienes no debían. Y se le llama Río Hondogabea… hogar de los Arrandiakas. Aunque más que río, sería un pantano largo y extenso que parece haber sido construido por algún Zerba del firmamento que, con la punta de su dedo, arañó el terreno para proteger a algún habitante del territorio... (Al menos, eso es lo que cuenta una antigua leyenda). Y como tal, se lo hace saber el maestro a sus alumnos.
De cualquier forma, lo mejor es observar el plano para ver, no solo lo descrito; también se pueden apreciar pequeños detalles muy interesantes y reconocibles para muchos de los presentes, y seguro que más aún para los mayores que están realizando sus quehaceres.
Algunos niños no saben leer los símbolos que se representan en el mapa; otros, apenas distinguen una parte de ellos. Esto motiva en mayor medida el aprendizaje que van a recibir en la nueva escuela, en el que el primer día concluye con esta práctica y entretenida lección.
Cuando llegan cada alumno a su respectiva morada, comunican a sus familiares lo que han aprendido del mapa colgado en la pared del granero, y en menos que canta un gallo, “la noticia corre por toda la aldea”.
Los que estaban en sus ocupaciones cotidianas, ya las habían concluido, así que instantes después, todos los miembros de cada familia se dirigen a comprobarlo con sus propios ojos. Los que todavía no se han enterado, al verlos en profesión, se despierta su curiosidad y se unen a la comitiva sin importar hacia dónde se encaminen. Saben, “que donde van muchos, es porque ocurre algo interesante”.