La leyenda de Báttux. “El primero"

La leyenda de Báttux. “El primero de los Zerbas”

“Hay historias que se escriben en los libros. Otras sobreviven porque alguien las recuerda junto al fuego. La leyenda de Báttux pertenece a estas últimas.”

Dice el abuelo Dan, secundado por los ancianos de la Aldea Roja, que mucho antes de que existieran los mares, las montañas o el propio paso del tiempo, solo existía la Energía. No tenía nombre, ni forma, ni principio ni final. Simplemente... era.

Los sabios afirman que el universo no nació de una explosión ni de un milagro. Nació cuando aquella Energía tuvo su primer pensamiento.

A esa primera manifestación consciente de la Energía, los antiguos la llamaron Báttux, el Primero.

Los más ancianos todavía recuerdan unas palabras atribuidas a los primeros sabios:

«No busquéis a Báttux fuera del universo, porque el universo no es su obra. Es su propia manifestación.»

Báttux no creó el universo como un artesano construye su obra. Simplemente comenzó a multiplicarse. Y, con cada nueva manifestación de sí mismo, fueron apareciendo la luz, los colores, la materia, la vida y todo cuanto algún día llegaría a existir.

También surgieron los otros Zerbas (Vítux… el segundo, Hírux… el tercero, Lárux… el cuarto, y así hasta una infinidad de ellos), guardianes del equilibrio y de la propia Energía, cuya misión era preservar la armonía de cuanto existía.

Pero allí donde existe la armonía también puede despertar la ambición, y con ella aparecieron quienes quisieron apropiarse de aquello que nunca había pertenecido a nadie.

Las viejas leyendas hablan de Luz, de quien se dice que era la hija del primero, que bajó a la tierra por amor… De sus descendientes y de una época en la que el destino de todos parecía caminar hacia un mismo horizonte.

Sin embargo, también recuerdan la llegada de las bestias de ojos dorados, cuyo nombre todavía hoy se pronuncia en voz baja entre quienes conservan la memoria de aquellos tiempos.

Se cuenta que su aparición cambió para siempre el rumbo de la historia. Algunos descendientes de Luz desaparecieron para no regresar jamás, mientras otros emprendieron un camino que acabaría dando origen a muchas de las historias que todavía se narran junto al fuego, cuando cae la noche sobre el Territorio de los Cuatro Colores.

Nadie sabe con certeza cuánto ocurrió realmente y cuánto fue creciendo con el paso de las generaciones. Quizá esa sea la verdadera esencia de toda leyenda.

Lo único seguro es que, desde entonces, el universo nunca volvió a ser contemplado de la misma manera.

Y quizá, cuando leas Noaluz y los niños de barro, descubras que las leyendas... siempre esconden una parte de verdad.

Pero recuerda... esto no deja de ser una vieja leyenda.

El motivo por el que el abuelo Dan la compartió con los aldeanos rojos, mientras la lluvia golpeaba el viejo granero, solo podrás descubrirlo adentrándote en la historia de Noaluz y los niños de barro.

"...tendrás que descubrirlo por ti mismo."

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